-Llámame cualquier cosa, al menos me llamas. Se que es fácil dejarse llevar por el momento, se que sienta bien echarme toda la culpa, cuando dices cosas malas porque estás enfadado, y después te arrepientes.-
Pero cuando te ríes, siento como me rompo en pedazos. No se si es de mi o conmigo.
Por qué no lo ves? Dios, estoy delante de tus narices, estoy dispuesta a hacer lo que sea, cual es el problema? Qué es lo que piensas? Eres indescifrable y ojalá fuera cosa mía.
Todos susurran que tu eres el que está roto, pero soy yo ahora mismo, la que necesita salvación.
Puedes gritarlo, que has ganado, que me has humillado. Yo aún recuerdo cuando pensaba que todo sería distinto. Todo lo que había se ha esfumado, me he rendido, me has ganado.
"Y si, tenía mis prioridades ya organizadas pero en el fondo siempre esperé encontrarte. Y sin embargo, me encuentro con todas estas caras familiares que desprenden malas vibraciones. Y estoy cansada de seguir buscando. Al menos, eso me digo a mi misma. Así que lo siento, por no aprovechar esa última oportunidad esa última noche, cuando te vi allí sentado. Me sentía y vestía de gris, y tu llevabas una sudadera negra. Nada más verte me di la vuelta, no estaba pensando, y cuando me paré y la cabeza dejó de darme vueltas, empecé a desear poder volver atrás en el tiempo. Pero ahora ya paso de seguir esperando y deseando. Me marcho de aquí y no habrá más falsas esperanzas.
Nunca has sido una razón lo suficientemente buena, aunque me cueste admitirlo, y nunca lo serás, pero últimamente, no puedo dejar de pensar en todo."
No hay comentarios:
Publicar un comentario